El embalaje resulta esencial para cualquier tipo de industria ya que una de sus principales funciones consiste en proteger el producto de los peligros potenciales que se pueden producir durante el almacenamiento y el ciclo de distribución y que podrían afectar a los productos. Por ello, es indispensable contar con un buen sistema de embalaje, empezando por el material mismo.

La cantidad de materiales de embalaje disponibles es amplísima. La mayoría son de sobra conocidos; madera, cartón plásticos, metal. En algunas clases de tecnología de los colegios, proponen ejercicios de diseño de un embalaje con materiales domésticos y se emplea, con mayor o menor éxito, todo lo que se le ocurra a la imaginación de los inspirados alumnos. Por ejemplo,se dan soluciones con almohadones, con pajitas de refresco o plumas de aves.

Antes de hablar de los tipos de materiales de embalaje es conveniente recordar las principales funciones del embalaje: contener, preservar, informar, identificar y manipular. Hay muchas más funciones, pero estas resumen la mayoría de ellas.

Además, se ha de recordar que tan importante como las funciones que ha de cumplir el embalaje son las propiedades del producto que se embala y también el ciclo de distribución al que se ha de someter el sistema producto embalaje.

Las principales funciones del embalaje son contener, preservar, informar, identificar y manipular

Tipos de materiales de embalaje

Los tipos de materiales de embalaje empleados en la industria son tremendamente amplios, y van desde materiales ligeros y económicos como films plásticos o cajas de cartoncillo a complejas estructuras reutilizables de materiales de embalaje diferentes, como los que emplea la industria aeronáutica para mover partes de aviones antes de su ensamblado .

Un criterio de clasificación de los tipos de embalaje es la cantidad de materiales que los conforman:

  • Monomaterial:  son aquellos que están constituidos por un único material de embalaje
  • Multimaterial: está formado por dos o más materiales.

Normalmente la importancia de esta clasificación reside en que los monomateriales suelen simplificar el proceso de embalado y reciclado.

Los materiales convencionales, como los nombrados, suelen emplearse con propósitos estructurales principalmente, mientras que materiales más complejos se emplean para aplicaciones especiales como en caso de gases inertes para evitar el deterioro por oxidación.

Te puede interesar:  Qué normativas para ensayos de transporte existen y para qué sirven

Cómo definir la solución de embalaje

A los criterios funcionales propios del embalaje hay que añadir otra propiedad típica para su selección, el coste de los materiales y del proceso de embalaje acostumbran a ser determinantes en su elección. Por ejemplo:

  • Atendiendo a los costes, en industrias cómo la del agua embotellada es común que el grueso del coste de cada unidad sea la logística, el envase y el embalaje más que el del producto en sí.
  • En industrias tecnológicas, como la de telefonía o de joyería es un coste casi anecdótico.

Para definir los materiales que se emplean en un embalaje se ha de tener en cuenta las necesidades del propio producto, por ejemplo, para productos líquidos o gaseosos se requiere de contenedores o de botellas.

La solución de embalaje se ha de diseñar teniendo en cuenta:

  • Las dimensiones del producto
  • Las dimensiones del transporte y la fragilidad
  • Los riesgos que sufrirá el sistema producto-embalaje durante el ciclo de distribución: vibraciones, caídas, shocks, tiempo de almacenamiento, condiciones climáticas…

Por otro lado, las propiedades de materiales de embalaje pueden estar sometidos a requisitos que no son estrictamente del ciclo de distribución como las necesidades del facing que se impongan por criterios de marketing, exigencias de las legislaciones locales, etiquetado o requisitos impuestos sobre la selección de los materiales usados para el embalaje por cuestiones ambientales.

La selección de la solución de embalaje vendrá determinada por las dimensiones del producto, de su transporte y fragilidad, los riesgos durante el ciclo de distribución y otras necesidades del facing

Qué tipos de materiales embalaje existen

La clasificación de los tipos de materiales de embalaje puede hacerse desde varias perspectivas.

Desde el punto de vista de la funcionalidad

  • Material de contención (botellas, garrafas, bidones…)
  • Materiales que aportan rigidez (esquineras, cantoneras, etc.)
  • Material de agrupación (cajas de agrupación, shrink film, entre otros)
  • Material de amortiguamiento (airbags, bloqueos de EPS…)
  • Punto de venta (SRP, expositores)
  • Material con protección de la luz (materiales pantalla, etc.)
  • Materiales para la prolongación de la vida útil (materiales barrera, embalaje activo…)

Por ejemplo, el embalaje terciario suele ser el que aplican las soluciones de materiales para el embarcado. Se trata, típicamente, de paletas tanto de madera como de plástico, asas diseñadas en el cartón, con apliques de plástico, cuerdas u otros recursos.

En el embalaje terciario es común emplear eslingas o cinchas para agrupar, de plástico o metálicas, así como fundas para proteger de las inclemencias del clima, del polvo, del sol incluso de las plagas.

Lectura relacionada: Investigación de packaging: tendencias, materiales y métodos

Desde la perspectiva de los materiales

Si atendemos a la clasificación de los embalajes según los materiales empleados, hay una grandísima variedad. Los materiales más comunes son:

  • El plástico empleado en film para enfardar, en blisters, en envases o botellas.
  • El cartón, cartoncillo y el papel, siendo su principal cometido las cajas, etiquetas, separadores y elementos que aumentan la rigidez.
  • Como combinación de ambos están los embalajes multicapa, que suelen tener propiedades barrera.
  • Madera empleada en las paletas de agrupación en elementos estructurales y en ocasiones como elemento diferenciador en productos de calidad.

Nuevas tecnologías para soluciones de embalaje

Al principio se ha hablado de las principales funciones del embalaje, y se ha nombrado algunas de las que están aportando las nuevas tecnologías.

El futuro ya está aquí y ha venido para quedarse. Los embalajes modernos, entre otras muchas cosas aportan lo que se llama envases y embalajes activos.

  • Estos son capaces de aportar seguridades a los comercios reduciendo las incidencias por hurtos y robos.
  • También pueden aportar información. Por ejemplo, algunos embalajes activos cambian de color cuando el producto está a la temperatura adecuada para ser consumido.
  • Otros amplían la información sobre el contenido o redirigen al usuario a webs donde ver la información referente al producto.

Estas nuevas tecnologías hacen que a la hora de hablar de los materiales del embalaje tengamos que añadir términos nuevos, como: materiales de embalaje activo, embalajes RFID, y materiales como antenas, chips, circuitos impresos o materiales luminiscentes.

Una de las propiedades de los envases activos actuales es reducir la aparición de bacterias en productos que requieren higiene.

También pueden alargar la vida útil de alimentos sometiéndose a atmósferas modificadas o empleando sustancias que atrapan aquellos elementos que pueden deteriorar los productos.

Con estos fines, se emplean materiales para los embalajes tan avanzados como los nanomateriales, como por ejemplo la plata.

Con el abaratamiento de la tecnología de impresoras 3D, se están empezando a crear soluciones a medida para productos de tiradas reducidas, principalmente materiales de amortiguamiento, soportes para los productos, o incluso algunos envases.

Cómo mejorar tus soluciones de embalaje

La mejora del embalaje se ha de realizar desde la ingeniería del embalaje, y no se ha de reducir a ver solo la parte del embalaje. La mejora del embalaje se ha de considerar incluso desde el punto de vista del producto. Por ejemplo, uno de los elementos más extendidos por su practicidad logística es el empleo de paletas, y la más empleada en Europa es el europalet de 1200×800. Si el producto se diseña de 800x 610 de superficie de apoyo sobre la paleta, solo se puede transportar una unidad. Al diseñar el propio producto se debe reducir esta superficie, si es posible, dejando los márgenes adecuados para el embalaje y optimizando el espacio de carga. Al igual que las dimensiones, la fragilidad o las frecuencias de resonancia del producto se deberían de considerar en el proceso de diseño del producto.

Aplicando ingeniería del embalaje se puede mejorar las soluciones aplicadas. La forma óptima de mejorar las soluciones de embalajes es caracterizar perfectamente el ciclo de distribución y las normativas a cumplir, como por ejemplo las de seguridad en el transporte.

Además hay que conocer perfectamente las propiedades del producto, dimensiones, fragilidad, etc. Siempre que sea posible medir los fenómenos que ocurren en los ciclos de distribución, caídas, choques, vibraciones,etc. Definir las propiedades que se le quieren exigir al embalaje, resistencia, dimensiones, etiquetado, impacto ambiental y cualquier otra. Partiendo de las fichas técnicas de los materiales de embalaje diseñar varias alternativas, y comprobar experimentalmente que el diseño cumple los requisitos.

En conclusión, se puede decir que el factor más importante a la hora de elegir el material de embalaje más adecuado es un buen conocimiento de nuestro producto al igual que del ciclo de distribución y almacenaje al que será sujeto.

Si quieres saber más sobre la mejor forma de optimizar tu embalaje, ponte en contacto con nosotros y nuestro equipo de expertos te ayudará a encontrar la mejor solución.