Como consecuencia del aumento de las ventas online, las empresas se enfrentan cada vez más al reto de la innovación del diseño de sus packagings, así como a la optimización de su resistencia y preocupación por la sostenibilidad. Esto, a su vez, ha generado una mayor exigencia en la experiencia del cliente y en la imagen de las marcas, que compiten cada vez más por la diferenciación.

El embalaje es una de las primeras experiencias que tiene un cliente con el producto que ha comprado. Además, determina y confirma la calidad percibida de los elementos en su interior. Este hecho ha provocado que aumente la preocupación de las empresas por cuidar el embalaje de sus productos y conseguir así que este llegue en las mejores condiciones posibles a su consumidor final.

Las empresas se enfrentan al reto logístico que supone el envío de mercancías a cualquier parte del mundo. Durante su transporte, una carga paletizada inadecuadamente puede implicar un riesgo tanto para las personas que están al cargo de su distribución, como para la seguridad de los productos que están siendo transportados. Esto ha generado que se preste especial atención a las condiciones de seguridad de los productos durante todo su ciclo de distribución, ya que estos están expuestos a numerosos riesgos como compresiones, vibraciones, cambios de humedad, presión y temperatura, impactos o caídas durante su transporte por carretera, aire o mar.

 

La importancia de la simulación del transporte para mejorar las entregas

 

Los ensayos de simulación del transporte son reproducciones de laboratorio de los peligros (nombrados anteriormente) a los que se expone un producto durante el ciclo de distribución. Estos ensayos permiten evaluar las unidades de carga y optimizar así sus diseños para evitar posibles daños o deterioros.

De esta manera, las tecnologías de simulación del transporte se han convertido en herramientas esenciales para decidir cuál es el embalaje óptimo de un producto, y así conseguir evitar el infra-embalaje y todos los problemas que esto genera, como costes económicos o una mala imagen de la empresa; y el sobre-embalaje, que causa el aumento de materiales de desecho, un fuerte impacto medioambiental, un aumento de costes e ineficiencia logística.

Un embalaje de buena calidad es imprescindible para evitar perdidas económicas durante el ciclo de distribución: las empresas de logística se enfrentan a pérdidas de 50.000€ de millones al año en todo el mundo debido a los daños que sufren sus mercancías durante el transporte. Además de estos costes adicionales, un embalaje de calidad puede reducir el número de accidentes de carretera (el 25% de estos accidentes de camiones son debido a una mala sujeción de la carga), así como la cantidad de residuos peligrosos que afectan de manera negativa a la sostenibilidad y a la protección del medio ambiente.

 

 

Existen compañías en el mercado, como Safe Load Testing Technologies, que se encargan de fabricar y diseñar equipos de simulación de transporte que permiten a las compañías caracterizar el sistema producto + embalaje de sus cargas y así aumentar la seguridad durante el transporte, minimizar los costes y los daños en las mercancías.

Como hemos visto, el diseño del embalaje de productos que van a ser transportados es esencial, tanto para dar una buena imagen de la empresa a su consumidor final, como para aumentar la seguridad durante el transporte, que afecta no solo a las cargas sino también a las personas involucradas en la distribución de la mercancía. Todas estas consideraciones, junto con la creciente preocupación por la sostenibilidad, resaltan la necesidad de diseñar embalajes que garanticen la protección del producto durante todo el proceso de distribución.

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